Sunday, September 19, 2010

Te encontraré en mis sueños

Te encontraré en mis sueños

Te busqué por todos lados y te escapabas. Te agarré de la mano y te soltaste. Te pregunté ¿Por qué? Y nunca respondiste. Miedo supuse, pero no era así. Pena supuse, pero tampoco era eso. ¿Qué te mantenía alejada? ¿Era yo? Probablemente. Un día me dije “dejaré de perseguirte” y costó, y costó. Pero lo logré, te dejé fluir, te dejé caminar; y mientras más te alejabas más pequeña te hacías, hasta que sólo fuiste un punto en el horizonte de mi mente. Y te alejabas, y te alejabas. Parte de mí no quería que te vayas. Pero te dejé ir. Te vi volando, y por más lejos que estabas eras enorme. Eras lava ardiente de volcán, fuego… Y eras fría como metal. Supuse que eras mía, pero me equivoqué, pues nadie es dueño de un sueño. Y supuse que podríamos ver el atardecer de nuestras vidas juntos, pero eso no se contempla en un sueño. Y eras un sueño, uno bueno, pero sueño. Y de todo sueño debe uno despertar, y por más que me quería quedar durmiendo otro ratito más, me levanté. Y desperté. Miré a mí alrededor y no estabas allí, te busqué, pero nunca habías estado. Me dije “¿Qué fue eso?” y lo supe enseguida; fue un sueño, me respondí. Y quise volver a dormir. Volver a ese lugar de ensueño, donde las cosas se dan como uno las quiere, servidas. Pero no se pudo, el sueño no llegaba; y cuando finalmente lograba dormirme, eran sueños sin sueños; sueños blancos, sueños negros. 

Una vez logré despertarme y las cosas se habían aclarado. Todo volvía a verse normal. No había congoja, estaba todo armoniosamente encaminado. No entendí bien el por qué de ese repentino cambio de sentimiento, pero me alegre de él. Ahora sí, voy sembrando nuevos sueños para que otros los sueñen, porque yo no quiero soñar más; no porque los sueños no me gusten, no porque los sueños no me den placer ni porque sean hermosos, sino porque no son reales. Son sólo sueños, y cuando despiertas te sientes vacío sin ellos. Así que decidí soñar despierto. Manejar la vida como un sueño. Tomarla y retorcerla para sacarle el mayor provecho… Y aprender a elegir… Dejar de lastimarme… Aprender a soñar… Despierto…

Saturday, July 10, 2010

Comenzó un jueves…


Jueves. Día de trabajo. Después de una noche nefasta en la facultad, vine a trabajar. El día se veía gris, la gente se veía gris, el tiempo era gris. En el horizonte de mi mente había luz, verdad, conciencia de que habíamos trabajado bien. . Había alegría, una alegría particular, pero alegría al fin. No necesitaba que venga un señor con aire altanero y me diga cómo tengo que hacer o no un trabajo; que venga y te quiera enseñar cómo debe uno comportarse en la vida. Enseñarte de moral. Ese tipo no tiene moral. Nosotros actuamos con total dedicación, buena fe; actuamos correctamente. Pero no importa. Se dio asó y tendré que lidiar con eso. Todo tiene un porqué, todo tiene una razón. Ya averiguaré la razón de esto que nos sucedió. Ahora a estudiar. A sentar culo en silla y a progresar. ¡A meter materias y a aprender!

El universo se corregirá sólo, y si no se corrige yo lo corregiré; le enseñaré para dónde mirar, cómo girar, dónde detenerse, cuándo avanzar. ¿Y si no me pregunta? ¿Y si le da miedo? Seguramente me daré cuenta, o me avisará la suerte. Si la suerte se encuentra ocupada, seguro que el destino tomará las riendas del asunto; y si al destino no le interesa siempre estaré Yo, ahí, al pie del cañón, curioseando, averiguando qué es lo que hice bien, qué es lo que hice mal; qué es lo que no hice.
¿Cuándo aprenderemos que somos productos de nuestros deseos? ¿Cuándo nos daremos cuenta que somos un granito de arena en una playa universal? ¿Qué haríamos si no fuéramos un punto casi insignificante en la inmensidad? Probablemente nada. Probablemente esperaríamos. Probablemente desearíamos ser insignificantes.

¿Somos insignificantes? ¡La Gran pregunta! Ahora que lo pienso y analizo un poco mejor, más tranquilo, nunca vamos a ser insignificantes. Somos únicos en el universo conocido. Y en este planeta cada uno es único, cada uno es importante, inigualable, irremplazable. Y por suerte es así. Imagínense tener que enfrentarse a otro Yo… Impensable… Inaguantable. Por más buenas personas que seamos, siempre tendremos algo que mejorar, algo que criticarnos a nosotros mismos, algo para avanzar, para superarnos. Si no nos estancaríamos en la nada, en un presente sin pasado ni futuro, sin añoranzas, sin desafíos, sin esperanzas. Pero es el instinto del Ser Humano, es nuestro instinto, querer auto superarnos todo el tiempo. O por lo menos debería ser así. La mayoría creo que lo posee; quiero creerlo.

Y si vos que estás leyendo esto no lo tenés, seguramente lo deseás.

Y si no lo deseás, deberías hacerlo. Te lo recomiendo.